Tuve la oportunidad perfecta para
morir. Rápido, ipso facto, sin dramas y casi accidental.
Cruzaba de forma azarosa con el semáforo
en verde, advirtiendo que ese gran camión se comÃa la luz, con el paso firme y
la mirada altiva, decidà seguir. Mi corazón se detuvo, mis pupilas se dilataron…
era el momento. En el último instante, supe que el no se detendrÃa y yo
tampoco, y finalmente a escasos milÃmetros... corrà por mi vida.
“Dios por favor, hoy me quiero
morir” fue lo último que dije justo antes de salir de casa. Escuchó mis
plegarias, y en el último momento mi instinto de supervivencia me jugó una
terrible mala pasada, perdà mi mejor oportunidad para morirme hoy. Los allegados se perderÃan el inicio del
mundial. A los no allegados les darÃan el dÃa libre para celebrar… era el dÃa
perfecto para morir.
Mi perro, mi pobre Lucas,
quedarÃa desamparado. Y sin embrago, no me dio tiempo de pensar en el. Solo
corrÃ. Correr cobardemente por la vida… por mi vida?
Tripas, corazón y piel… todo
regado frente a mi lugar de trabajo, pobre conductor. Con eso aprenderÃa a
respetar los semáforos en verde. “A a periodista la mato un autobús que venia
soplaó, la muchacha bajita de pelo corto” alguien llorando por mÃ, diciendo lo
buena que yo era.
Y la causa que tanto me aguardaba, la razón de mi existir, decepcionada dejarÃa de esperar por mi.
Y ahora soy yo, quien decepcionada aun la espera.
Enjoy*
