El Hijo de Dios también traiciona
9:03 p. m.Me desplazo ligera y descalza con estos dedos gorditos y uniformes que se aferran a la tierra mojada, con el ombligo tapado y con la cabeza rapada; y conjuro al gato tuxedo que me mira y me reprocha.
Se abre el cielo y sopla el viento; nubes del año 2014 aparecen, impertinentes se ríen desde la inmensidad. Yo ya estuve aquí, justo en esta tierra mojada, pisando este error.
Y me acicalan las hormigas el cadáver de mi ego y el estupor de saber que la bruja tiene razón con su malvado hechizo de un pelo ajeno: «Manifiéstate y di tu nombre, demonio».
Un espejito se quiebra, la vela del altar se extingue mientras el único santo de la cohorte se rompe. Su cabeza desmembrada me aniquila la fe y me recuerda que el Hijo de Dios también traiciona; el impacto fue contundente, la certeza de la pérdida y asumir de nuevo el mismo duelo.
Bruja sabia que invoca demonios asesinos; y triunfante, tres veces se golpea el antebrazo derecho anunciando el cierre definitivo de este ciclo.
Y que las nubes del 2014 rechinen por la desventura del 2026, como un firme recordatorio de que solo los perros se comen lo que ya se vomitó en esta tierra mojada.
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