“Amo los imposibles porque son verdaderos y tangibles,
cercanos y sedientos y cada vez más nuestros”
Otro año más, otro año perdido.
Infinitos imposibles que me
ahogan en la infinita marca de la comisura de tus labios, una mueca simple y
amable que se dejo colar en mis anhelos. Yo, una basurita cósmica tan difÃcil de
entender, yo, la peor comunicadora, esa que no se sabe expresar y que usa mal
los sinónimos, soy un imposible. Siempre lo he sido. La espinita recelosa que
arde, eso que molesta en la punta del zapato. Yo, la conjetura que te lacera,
la incertidumbre que te abate.
Los imposibles somos eso. Karma,
desorden, tristeza, lo que se acerca explota. Yo te lo advertÃ.
Muy verdadera, tangible y tuya,
pero imposible al fin.
Otro año más, ¿otro año perdido?
La perdida de quien se anda sin
cautela, de puntillas a pisadas, de pisadas a zancadas.. se nos fue de las
manos, porque lo que rápido llega, rápido se acaba. Despacio para poder mirar
donde se pisa.
Ese momento en el que uno se adormece.
Inyectarse relajantes musculares y dejar que todo pase en cámara lenta a tu
alrededor y asumir que jamás seremos Uma Thurman en una pelÃcula de Tarantino. Dejar que pasen los años, colapsar en silencio
por aburrimiento, un jefe que grita, una oficina sin ventanas, el aire
acondicionado, el pago miserable, la misma señora que limpia, la nueva
recepcionista, yo desde una esquina… la misma esquina por 10 años.
Aquà no llega el sol y siempre
hace frio, aquà el tiempo no pasa.
Un espacio que creo mÃo cuando en
realidad yo soy de él, dale vida a los objetos y ese objeto se apropiará de ti,
por eso hay tanto material y poca alma en esta oficina. Al principio somos todo
cuerpo y mucho espÃritu, con el tiempo nos desvanecemos y nos vamos haciendo
grises, un color pálido y aburrido que se acople como el agua a su entorno. AquÃ
todo es gris.
La monotonÃa laboral te confunde
los principios, deprime la mirada, conserva la paciencia, inmuniza el confort,
congela los dedos hasta que lento muy lento a la vida le da gangrena. Una gangrena
andante después de 10 años.
Yo no soy asistente laboral, yo
no estudie para sacar copias, yo no quiero estar aquà convirtiéndome en algo
gris.
“Somos vanidosos y nos gusta creer que nuestros sentimientos
tienen causas profundas, que no están determinados por el medio ambiente “ www.lavanguardia.com/ sobre el estado
de ánimo.
Con media esperanza se construyó el
universo y con media esperanza se rompió. Mi universo. Un cosmos paralelo. La que
era y quien querÃa ser. Cuando pego el
sol de lleno en el destrozo que quedó, las causas profundas y el dolor infinito…
5 minutos se detuvieron. Todo se detuvo en un parpadeo. Fue el resplandor?
Lo sigo intentando hasta que deje de
equivocarme, cuando la ilusión del primer beso ya no me intrigue en el estomago
y hasta que las ilusiones pierdan sus esquirlas.
Grande, pesado e infinito, asà es mi
intento… porque siempre, siempre sale el sol y te pone de buen humor, y porque siempre, siempre vienen cosas mejores.
Ponquesitos de vainilla para una pena
que ya no pesa.
Enjoy*