No es sólo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio.
Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor.
Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegrÃa y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar.
La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo está llamada a desaparecer. El amor romántico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos.
Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus caracterÃsticas, para amalgamarse al proyecto masculino.
La teorÃa de la unión entre opuestos también viene de esta raÃz: el otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva…
La palabra de orden de este siglo es asociación. Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañÃa, pero no la necesito, lo que es muy diferente.
La nueva forma de amor, apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades.
Y esta unión sólo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más se sea capaz de vivir sólo, más preparado se estará para una buena relación afectiva.
Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son muy parecidas a estar sólo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen. Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado.
Flavio Gikovate.
Enjoy*
Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor.
Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegrÃa y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar.
La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo está llamada a desaparecer. El amor romántico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos.
Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus caracterÃsticas, para amalgamarse al proyecto masculino.
La teorÃa de la unión entre opuestos también viene de esta raÃz: el otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva…
La palabra de orden de este siglo es asociación. Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañÃa, pero no la necesito, lo que es muy diferente.
La nueva forma de amor, apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades.
Y esta unión sólo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más se sea capaz de vivir sólo, más preparado se estará para una buena relación afectiva.
Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son muy parecidas a estar sólo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen. Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado.
Flavio Gikovate.
Enjoy*